MITOS DEL FAIR USE

Se podría decir que el fair use o uso justo constituye el bautismo en el mundo de la creación de contenido: es un término que probablemente jamás hayas escuchado en ningún otro ámbito de tu vida. La realidad es que no podés considerarte un verdadero creador si no tuviste que echar mano del fair use, ya sea de manera defensiva u ofensiva, en el algún momento de tu carrera.

En la era de la cultura del remix digital, tomar prestado material ajeno parece la norma. El feed de TikTok está lleno de reacciones a videos virales en pantalla dividida, recopilaciones de podcasts y lip-syncs con escenas de películas. Si le preguntáramos a estos creadores cómo generan este contenido de manera segura, todos dirían que están amparados bajo el fair use. La realidad es que muy pocos saben qué es, cómo y dónde se aplica.

El fair use es una doctrina legal nacida en el derecho de Estados Unidos que permite utilizar material protegido por copyright sin necesidad de pedir licencias, bajo ciertas circunstancias específicas. No es una regla fija, sino que se analiza caso por caso. Tampoco es una norma universal: es propia del sistema del Common Law, con sus distintos matices según el país. En cambio, en países con sistema de Derecho Continental, como gran parte de Europa y Latinoamérica, el fair use no existe. En su lugar, se rigen por un sistema cerrado de “Limitaciones y Excepciones al Derecho de Autor”. 

Los grandes mitos del Fair Use

▪️La regla universal. Como las grandes plataformas tecnológicas tienen sede en EE. UU. (Meta, YouTube, X, etc.), sus paneles de impugnación y algoritmos se diseñaron bajo el marco legal estadounidense. Esto genera la falsa ilusión de que el fair use aplica en todo el mundo. Sin embargo, en rigor legal, deberíamos analizar el origen del contenido y de la cuenta para saber si la norma es realmente aplicable o no.

▪️El tiempo mínimo. Creer que existe un tiempo límite explícito en la ley (5, 10 o 30 segundos) que te exime de una infracción es falso. La ley no especifica ningún tiempo ni porcentaje. Los jueces evalúan la sustancialidad del fragmento, es decir que si usás apenas unos segundos de una película, pero ese extracto es el corazón de la obra, puede ser considerado una violación de derechos de autor.

▪️La intención del creador. Creadores que ponen en la descripción “No poseo los derechos de este video, todos los créditos a su creador” o “No copyright infringement intended”. Esto no tiene ningún valor legal. 

▪️El formato del video. Pensar que poner tu cara en una esquina de la pantalla, utilizar la pantalla dividida y hacer comentarios ocasionales convierte todo un video ajeno en fair use es un grave error. Si tu reacción reemplaza la necesidad de ver el video original y mostrás la totalidad del contenido sin aportar una crítica o un análisis sustancial, los tribunales no lo considerarán un uso justo.

¿Cómo funciona entonces el Fair Use?

Para determinar si un uso califica como justo, únicamente un juez puede evaluar cuatro factores interconectados:

  1. El propósito y carácter del uso: Se analiza si la nueva obra es transformativa, es decir, si añade una nueva expresión, significado o valor. Las críticas, comentarios periodísticos, parodias, docencia e investigación suelen encajar aquí. Un creador que hace uso un uso transformativo espectacular es Damián Kuc con sus Historias Innecesarias.
  2. La naturaleza de la obra protegida: Usar material fáctico e informativo, como un reporte de noticias, tiene mayor probabilidad de considerarse justo que usar obras altamente creativas o de ficción. Por ejemplo el uso de contenido que hacen en Te Lo Resumo, es más riesgoso que un compilado de noticias de la semana.
  3. La cantidad y calidad: Se evalúa tanto el volumen, es decir cuánto usaste, así como la relevancia cualitativa, es decir qué parte usaste. El uso de momentos clímax son más riesgosos que segmentos sin trascendencia a la trama de la misma. Studio Gek tiene algunas reacciones muy interesantes, con videos larguísimos que sólo muestran una fracción de las series o películas. Este video tiene más de 3 millones de reproducciones y sólo muestran un puñado de escenas con copyright.
  4. El efecto del uso en el mercado potencial: Este es quizás el factor con mayor peso económico. Si tu video actúa como un “sustituto” del material original, haciendo que el público consuma tu reacción o clip en lugar de la pieza original, difícilmente superará la prueba de legalidad. Seguramente alguna vez se cruzaron con videos reacción de la famosa Judge Judy, que reemplazan la necesidad de buscar el video original, como este de Zech Plays.

Consejos prácticos para creadores

Hay algunas pautas operativas que pueden ayudarte a disminuir los riesgos, aún bajo el paraguas del fair use.

▪️Aportá valor agregado: Si vas a incluir un fragmento ajeno, sumale tu input creativo. Usalo como soporte de un análisis, una crítica o una narrativa propia. Pensalo así: El material ajeno debe ser el respaldo de tu discurso, no el atractivo principal de tu video.

▪️Reducí al mínimo indispensable: Utilizá únicamente los segundos estrictamente necesarios para ilustrar el punto que estás exponiendo. Evitá reproducir secuencias enteras a pantalla completa o dejar el audio original sonando de fondo de manera continua.

▪️Recursos de “viejo tramposo”: En caso de ser necesario, usar capturas de pantalla estáticas en lugar de fragmentos de video reduce significativamente el riesgo de detección automática por algoritmo.

Un último consejo 

Ante un reclamo, no te olvides que lo primero es analizar si quien reclama es realmente el propietario legítimo del copyright. Hay piezas virales que nadie sabe a ciencia cierta a quién pertenecen, así como canciones históricas que ya son de dominio público. Que alguien te notifique que estás infringiendo sus derechos no significa automáticamente que tenga la razón.

Antes de lanzarte a alegar a ciegas un fair use que no sabés si cumplís, analizá el origen real de la pieza. Hay muchas estrategias para defenderse, sólo hay que saber implementarlas de manera inteligente. 

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Last Updated: 31 July 2026